Juan Castelli

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Historia Comprimida del Uruguay

De Juan Díaz de Solís a la Constitución de 1830, sin escalas: Artigas, los sitios de Montevideo, la Cisplatina, los Treinta y Tres, y un diplomático inglés que quería ahorcarse de un árbol.

En 1492 Cristobal Colón "descubre" América para el viejo continente. Poco después en 1516 el explorador y navegante Juan Díaz de Solís avista por primera vez y "descubre" territorio que sería Uruguay. Apenas toca tierra es inmediatamente asesinado y canibalizado por los guaraníes. Así, España declara el territorio como suyo y eventualmente comienza a gobernarlo desde el virreinato del Perú. Adelantamos un buen tiempo hasta fines del siglo XVII cuando Portugal funda Colonia de Sacramento en 1680, la primera ciudad del territorio. Para contrarrestar la influencia portuguesa en la región, España responde con la fundación de Montevideo por Bruno Mauricio de Zabala a principios del siglo XVIII en 1725. El 19 de junio de 1764 nace José Gervasio Artigas. En 1776, un mes después de la Declaratoria de Independencia de los EEUU, España crea el virreinato del Río de la Plata. En 1806 se dan las Invasiones Inglesas: Buenos Aires y Montevideo son ambas invadidas y ocupadas en medio de las guerras napoleónicas por parte del Reino Unido. Eventualmente España recupera control de Buenos Aires y, tras la resistencia en Buenos Aires y la presión bélica francesa en Europa, Inglaterra termina abandonando Montevideo en 1807.

Artigas en ese entonces era un soldado para los realistas españoles, en el Cuerpo de Blandengues. En 1810, y como respuesta a la invasión de España por parte de Napoleón (que había obligado a abdicar a Carlos IV y Fernando VII), ocurre en Buenos Aires la Revolución de Mayo donde se depone al virrey y se lo sustituye por un gobierno local. Al año siguiente Artigas deserta, se une a los revolucionarios, ya con sus ideas de liberar a Uruguay de Portugal y España, aunque no realmente independiente. Él lo avizoraba como una provincia en la Liga Federal junto al resto de provincias del litoral. En febrero de 1811 se da el Grito de Asencio donde los criollos de la Banda Oriental se declaran en total apoyo a la Junta Local de Buenos Aires, y en contra del gobierno Real de Montevideo y por ende España.

El 18 de mayo de 1811 en la gran Batalla de Las Piedras Artigas emerge heróicamente victorioso ante el ejército español, sin sufrir casi perdidas y capturando a su comandante José Posadas, comenzando Artigas a gobernar la Banda Oriental excepto por Montevideo y Colonia. Inmediatamente aprovecha la inercia de la gloria y asesta su golpe de gracia, un sitio a la Ciudad de Montevideo que dura hasta octubre, cuando Buenos Aires le informa que debe cancelar el sitio ya que acordaron un armisticio con España. Artigas se siente profundamente traicionado por esto. El General José Rondeau inicia el Segundo Sitio de Montevideo en 1812, en medio del cual en 1813 Artigas escribe las Instrucciones del Año 13 (rechazadas por BsAs) donde plasma sus deseos para un Uruguay autónomo, la libertad de religión, la libertad de comercio, la Liga Federal, etc. En 1814 luego que fuera relevado Rondeau por el Gral Carlos María de Alvear es exitoso el sitio, se rinden las fuerzas reales y cae la ciudad de Montevideo. Se entrega la fortaleza del Cerro y las Llaves de la Ciudad a las fuerzas liberadoras. Durante un año Alvear insiste, en contra de pacto de palabra y traicionando a Artigas, en continuar controlando la ciudad. Esto sería la consolidación del conflicto entre el centralismo porteño y el federalismo de Artigas luego del cual Artigas es de facto declarado persona non grata por el gobieno de Buenos Aires. Alvear se retira completamente en 1815, entregandola, finalmente, a las fuerzas de Artigas, donde Fernando Otorgués iza en la Fortaleza del Cerro la Bandera que Artigas le ordenó, según la descripción que Artigas hizo (rayas blancas y azules, roja diagonal). Otorgués malinterpreta por error lo que Artigas le dijo y termina izando una bandera que no es la de Artigas, esa bandera sería casi dos siglos después tomada como la bandera del Frente Amplio.

En 1816, con el permiso tácito del gobierno de Buenos Aires (luego del conflicto de Montevideo y por sus ideas centralistas), Brasil inicia una invasión a la Banda Oriental. Artigas y su ejército de revoluciónarios lucha heróicamente pero es trágicamente derrotado en la Batalla de Tacuarembó en enero del año 1820. Destrozado de no haber podido lograr sus deseos de un pueblo feliz y un territorio independiente de las potencias a pesar de sus mejores intentos, se exilia a Paraguay donde viviría en paz hasta el fin de su vida en 1850. Ante su victoria, Brasil anexa el territorio como la "Provincia Cisplatina" y comienza a gobernarlo.

Pero el destino intervendría para asegurarse que se hiciera justicia. Incluso si Artigas se creyó un fracaso en ese fatídico enero, sus sueños sobrevivieron. El diecinueve de abril de 1825 un valiente grupo de 33 personas liderados por el General Juan Antonio Lavalleja tomaron un bote de Argentina y desembarcaron en la playa de la Agraciada y en un pacto de gloria se juraron el uno al otro y ante Dios, que o liberarían a Uruguay o verdaderamente morirían en el intento. Libertad o Muerte.

No tenían siquiera caballos, que obtuvieron luego de los hermanos Ruiz cerca de donde desembarcaron. Estos 33 consiguieron más apoyos y eventualmente fueron exitosos en remover toda la influencia brasileña de la región. Se reunieron el 25 de agosto de 1825 los salvadores de la Patria y acordaron y aprobaron tres leyes. La ley del pabellón donde se definían los colores de la bandera; la ley de unión donde declararon su unión con las provincias libres del litoral; y por supuesto la Declaratoria de Independencia.

Brasil y Argentina aún no ratificaban la solución como permanente ni como un tema cerrado. A esta altura la situación se estaba volviendo insostenible y el Reino Unido ve una oportunidad. Ante el incremento del comercio y de los intereses económicos ingleses en la región, el gobierno de su Majestad deduce que un país independiente sería más estable y más barato para operar en su puerto, que si el puerto fuera de España o Brasil. Envían un diplomático llamado Lord Ponsonby, elegido como castigo, por su relación personal con la amante del Rey Jorge IV.

Ponsonby llega a Buenos Aires en 1826 y escribe "este es el peor lugar en el que he estado en toda mi vida. Me colgaría de un arbol inmediatamente si tan solo hubiera algún arbol para poder hacerlo". Es exitoso en su mediación entre Brasil y Buenos Aires argumentando que, sin Uruguay como estado tapón, estarían constantemente peleando por la eternidad.

Finalmente el 18 de julio de 1830, el Congreso de Uruguay, reunido en Asamblea General, jurando verdadera lealtad a su pueblo, declarandose como la fuente única y extraordinaria del poder legítimo de los pueblos de la Banda Oriental, con las intenciones más puras de crear un país para la felicidad de sus ciudadanos, jura la Constitución de Uruguay, oficialmente convirtiendolo en un estado soberano.

NOSOTROS, los Representantes nombrados por los Pueblos situados a la parte Oriental del Río Uruguay, que, en conformidad de la Convención Preliminar de Paz, celebrada entre la República Argentina y el Imperio del Brasil, en 27 de Agosto del año próximo pasado de 1828, deben componer un Estado libre é independiente; reunidos en Asamblea General, usando de las facultades que se nos han cometido, cumpliendo con nuestro deber, y con los vehementes deseos de nuestros representados, en orden á proveer á su común defensa y tranquilidad interior, á establecerles justicia, promover el bien y la felicidad general, asegurando los derechos y prerrogativas de su libertad civil y política, propiedad é igualdad, fijando las bases fundamentales, y una forma de gobierno que les afiance aquellos, del modo más conforme con sus costumbres, y que sea más adaptable á sus actuales circunstancias y situación; según nuestro saber, y lo que nos dicta nuestra íntima conciencia, acordamos, establecemos, y sancionamos la presente CONSTITUCION..."*